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#desafío30días #día9

#Día9 Viernes 10 de mayo

Llueve hace días.
Íbamos P. y yo descendiendo de un vuelo. Habíamos llegado muy alto, nos habíamos elevado cada cual con su cuerpo, sin elementos extras a nosotrxs mismos. Tanta altura me daba vértigo y entonces quería bajar. Lo hacíamos juntos, casi a la par. En algunos momentos él descendía más rápido y yo quedaba dos metros por encima. Ahí él me esperaba, o se elevaba un poco, si hacía falta. Yo le pedía la mano. Éramos Me caigo y me levanto de Cortázar. Subíamos y bajábamos cada cual a su ritmo, esperando al otro.  Eso, eso soñé.
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#desafío30días #día8

Miércoles 09 de mayo 2018

Ayer no pude escribir, fui a las 14hs a cuidar a Benja, terminé quedándome a dormir, volví a casa más de 24 horas después. La crianza de un bebé. Me siento parte de eso, entiendo que esa elección de mi hermana y cuñado es, también, algo que llega (in)directamente. No decidí tener un sobrino, lo eligieron ellos, y con eso, las responsabilidades también recaen en mí. Por ejemplo, a Benja lo cuidé ayer, hoy y mañana también iré. Me demoro con mi trabajo, no avanzo tal como lo haría sin un sobrino, y a su vez ese sobrino es parte de mí. Estos días vengo pensando en que trabajo pocas horas y gano buen dinero. Pero cuando hago las cuentas y miro la caja donde guardo la plata, no es tanto como creía porque la inflación es enorme. 
(...)
A su vez, pensé: tener un hijo es que siempre haya alguien al lado. Con lo bueno y lo pésimo de eso. ¿cuántas horas está mi hermana, por día, sin su hijo? Estimo que una, entre ducha, ir al chino mientras lo cuida el padre, ir al baño. …

#desafío30días #día7

Martes 08 de mayo 2018

Hoy no escribí nada.

Edito: Había escrito en un cuaderno, no lo recordaba porque fue a las 2:42am.
Si no escribo, no voy a lograr dormir nunca.
Intento descifrar algunas cosas y completo con suposiciones.

Si algo me desesperó fue tu distancia, el silencio después de haber tenido un brote de ilusión sobre tu amor.
Percibo que sacaste provecho de mi vulnerabilidad ante vos, de la fragilidad, del amor.
(...) Te di el lugar más importante en mis días. No es un reproche, lo hice porque quería.
Y quedé vacía.

(...)

Qué dramático suena todo al releerlo.

#desafío30días #día6

Lunes 06 de mayo 2018

Ayer tuve una celebración cultural de cumpleaños bellísima. Casa Sofía. Música, lecturas, expo y pintura en vivo. Fue casi mágico. Se desarmó y rearmó el clan artístico. Y sucedió con una sincronización entre todxs que parecía hiper curada. Hubo algo de lo nuevo, de que salieran a flote los mimos, el amor, las amistades. De ver a cuánta gente quiero y está queriéndome. La admiración de otrxs, las palabras de idolatría. Eso que últimamente olvidé, o que tanto me cuesta hacerme cargo. 
Hay algo de un silencio interno. De algo que no pude sostener en el intento de amor erótico. La falta de honestidad, sinceridad. La falta de transparencia en el diálogo, mejor dicho. Y ahí, el dolor, la frustración. El vacío. En oposición, todo el cariño, la compañía. Lo que vibra.

#desafío30días #día5

Domingo 06 de mayo

Me miro al espejo. Tengo la piel de la cara muy bien. Pienso en que si hace cuatro año no me hubiese quemado todo el rostro, estaría llena de manchas. La llamarada de fuego que vino del termotanque hacia mí fue un peeling agresivo, pero peeling al fin.

El vitiligo va ganando cada vez más terreno sobre mi cuerpo. Estos últimos seis-ocho meses se desarrolló de manera notable sobre mis piernas y manos. Cada vez que abandono una situación de sufrimiento concientizo cuánto avanzó mi vitíligo. Y entonces me doy cuenta de que estaba realmente mal en ese contexto. Por lo general, relacionado con un hombre. Hay algo que tiene que ver con el contacto.

Miro mis tobillos, parecen estar salpicados de una tonalidad blanca. Parecen tatuajes naturales, pienso. Recorro mis pantorrillas y muslos, descubro incipientes manchas.

Me gustan algunas de mis manchas, otras no. Me gusta que en mi cara sea diferente, que no haya un límite tan marcado entre la presencia y ausencia de pigmentació…

#desafío30días #día4

Sábado 05 de mayo - después de las 00hs.

Es sábado a la noche. Hace bastante que no estoy en casa, siempre que lo estoy termino dirigiéndome al cuaderno, a la hoja, a la página.
(...)
Se me ocurre cosas que quiero bajar a palabras y luego las pierdo.
(...)
Escribo en la cama, casi dormida, ¿es como si leyera? Es como si estuviera pasivamente en un casi sueño.


#desafío30días #día3

Viernes 04 de mayo 2018 17:30hs
¿Hay algo más lindo que la ciudad mojada? -nos preguntábamos mientras caminábamos por Corrientes con lxs integrantxs de Cerveza y Letras.
Hace más de una semana que llueve en Buenos Aires. Es una energía que se aproxima, el horizonte se hace visible, cercano. Y el cielo (a)parece donde mis ojos perciben que están las nubes y no en otro lado. El agua marca ese comienzo. Somos puro cielo cuando llueve y esa misma lluvia está en los cordones de la vereda, fluyendo. El sábado cuando volvía a casa después de la una y media de la mañana, supe que caminar bajo la lluvia era mejor que no hacerlo. Atravesé el diluvio en toda Avenida Melián, en toda Avenida Forest, que brillaba. Mis anteojos estaban colapsados de gotas y la campera de jean cubriéndome. Subí al 65. Quise bajar en Río de Janeiro y Díaz Vélez. Anduve por Yatay, en ese ritual de apropiación del barrio que inauguré hace dos semanas: todas las calles son mías, me pertenecen y voy a transitar sin miedos, s…

#desafío30días #día2

6 am 


Me despierto en medio de la noche y ronroneo tu nombre

aparece tu pelo, tus dientes,
tu camisa verde cuadrillé
doy vueltas en la cama
me quejo por pensarte y también me perdono:

no voy a castigarme más porque ahora pertenecés a mis recuerdos quizás desde hoy para siempre o quizás hasta la semana que viene
vuelvo a cerrar los ojos
sueño cosas que no entiendo
doy vueltas

me despierto de nuevo ronroneando tu nombre
esto es un ejercicio de olvido
donde me quejo por eso
y me perdono otra vez.

[este poema es tan espontáneos que seguramente sea reescrito en un futuro]

#desafío30días #día1

Escribir durante treinta días seguidos es un desafío revelador que recomiendo a todxs. Esta vez, implica publicarlo en el blog.  Con esta nueva meta, en estos días se volvió a abrir la pregunta de siempre: ¿Cómo contar un hecho real y proteger a lxs protagonistas? ¿Se cambian los nombres, se tergiversa y ficcionaliza lo que narramos? ¿Cómo se hace todo esto sin coartar lo que queremos decir? Me cansé del silencio, me cansé de las preguntas que no podía responder para proteger las mentiras del otro. ¿Y a mí quién me protegía, entonces?
Hoy dejo la pregunta de qué hacer con los nombres y echo todo a fluir. Aviso: si se siente invadidx en su privacidad, ya sabe dónde vivo. Quizá escuche el timbre y lo atienda.

(...)
Cumplí treinta y dos años, ayer. Mi calendario académico decía que a esta edad debería estar recibiéndome de Comunicadora Social. Como siempre desarmo todo, algunos planes se ven tapados por otros más ambiciosos, más apasionados y esto del título no va a ocurrir.

Vinieron a visita…

De quienes sean | Homenaje a los caídos de Malvinas

Abro los ojos, un rayito de sol llega desde la ventana a mi cama. Apago la alarma, se escucha de fondo la radio que anuncia lluvia para la tarde. La tía entra a mi cuarto en deshabillé rosa, trae una bandeja con un café con leche y tres tostadas. Entredormido y tapado hasta el cuello, como si el invierno hubiera llegado esta mañana, me tomo el desayuno. Con el corazón que no para de latirme, me levanto. Un nudo en el estómago, me rasco las cascaritas de la mano de cuando me caí de la bicicleta hace unos días. Ya no arden. Me visto, voy al baño, me lavo los dientes. Me detengo frente al espejo y me pregunto para qué todo esto. Por qué a mí. Vuelvo a mi habitación, y recorro con la mirada mi biblioteca, en el primer estante están, llenos, los perfumes que mamá me regaló durante años para Navidad, sigue ahí el peluche de Ana, un par de libros polvorientos. Agarro la caja celeste, me siento en la cama y la abro. El mazo de cartas, las payanas, la pistolita de agua, soldaditos de plástico…

Camino

Voy a subir a la bicicleta
para sentir el frío en la cara
como un modo de liberación.

Obra de arte

Hasta donde yo sabía, sólo hacía murales. Pero no: puedo decir que tuve un Rivera original en mis manos. Fue un domingo caluroso en Vicente López, en un container vi un cuadro que llamó mucho mi atención.

Amor de verano

Después de seis meses, me crucé a mi amor de verano 2013 en Plaza de Mayo. Apenas lo vi me sorprendió su look: tenía unos anteojos muy grandes, estaba afeitado, miraba, hablaba y gesticulaba con un aire chetón palermitano que en el carnaval humahuaqueño yo no había detectado. Me gustó reconocer sus uñas largas para tocar la guitarra, pero la falta de talco y espuma carnavaleros dejaban ver que debajo del morocho amante del folklore que yo había conocido meses atrás, había otra persona. Intentamos contarnos más o menos en qué andábamos, pero otras conversaciones se dispararon y se interpusieron entre el objetivo y nosotros. Sentados en el pasto me contó que estaba ahí por una marcha sobre unas leyes de música, no entendí muy bien de qué se trataba, pero sospecho que él tampoco. Hablamos de su banda, que se había comenzado a gestar en el Norte, que ahora estaba haciendo varias fechas. Le conté de mi nuevo laburo como asistente en una obra itinerante. Me preguntó por los amores, y despué…

Viajante

Aparece en mi ciudad un martes a la tarde, cuando el verano está por comenzar. En un bar, toma un café y el sol le pega a través de un ventanal enorme. Con los codos en la mesa lee, no llego a ver el título, el autor es Halperín Donghi, historiador que alguna vez leí en la facultad. Usa anteojos de pasta negros, el pelo prolijo, la barba de un día.       
Viene el mozo, le pido un cortado igual al que toma él. Tiene la piel muy blanca, la nariz chica, pestañas largas. Cada vez que pasa las páginas del libro, sus dedos largos y finos se mueven con la delicadeza y precisión de un pianista.       
El hombre con un gesto pide otro café. Me ve, se detiene, me sonríe. Sonrío. Acalorada me hundo en mi celular, ninguna notificación. Desde su lugar, cierra el libro, señala mi mesa.    
-¿Esperás a alguien?     
-No.
-¿Puedo?
El hombre se sienta conmigo.
-Manuel, un gusto.       
Quiero echar azúcar en mi pocillo y la desparramo por todos lados. Él intenta ayudarme a limpiar pero vuelca mi …

Mapa

Salí a la calle y un hombre me preguntó cómo viajar a Saavedra. Desde que vivo acá nunca tuve que ir para ese lado, así que no tenía una respuesta muy precisa para dar. Sabía que el 65 o el 42 lo acercaban, pero ni siquiera cuánto. Me dijo que tenía que ir a Congreso y Balbín, esquina en la que trabajé años atrás. Pensé durante un rato, no se me ocurrió nada útil. Vacilante, él se rascó la cabeza, y me pidió si no era mucha molestia que me fijara en mi celular qué hacer porque el suyo se había quedado sin batería. Con un gesto de disculpas, le mostré que sólo tenía la llave y algunos billetes en la mano.
-Me tomaría un taxi, pero estoy sin plata encima.