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Mostrando entradas de 2016

Viajante

Aparece en mi ciudad un martes a la tarde, cuando el verano está por comenzar. En un bar, toma un café y el sol le pega a través de un ventanal enorme. Con los codos en la mesa lee, no llego a ver el título, el autor es Halperín Donghi, historiador que alguna vez leí en la facultad. Usa anteojos de pasta negros, el pelo prolijo, la barba de un día.       
Viene el mozo, le pido un cortado igual al que toma él. Tiene la piel muy blanca, la nariz chica, pestañas largas. Cada vez que pasa las páginas del libro, sus dedos largos y finos se mueven con la delicadeza y precisión de un pianista.       
El hombre con un gesto pide otro café. Me ve, se detiene, me sonríe. Sonrío. Acalorada me hundo en mi celular, ninguna notificación. Desde su lugar, cierra el libro, señala mi mesa.    
-¿Esperás a alguien?     
-No.
-¿Puedo?
El hombre se sienta conmigo.
-Manuel, un gusto.       
Quiero echar azúcar en mi pocillo y la desparramo por todos lados. Él intenta ayudarme a limpiar pero vuelca mi …

Mapa

Salí a la calle y un hombre me preguntó cómo viajar a Saavedra. Desde que vivo acá nunca tuve que ir para ese lado, así que no tenía una respuesta muy precisa para dar. Sabía que el 65 o el 42 lo acercaban, pero ni siquiera cuánto. Me dijo que tenía que ir a Congreso y Balbín, esquina en la que trabajé años atrás. Pensé durante un rato, no se me ocurrió nada útil. Vacilante, él se rascó la cabeza, y me pidió si no era mucha molestia que me fijara en mi celular qué hacer porque el suyo se había quedado sin batería. Con un gesto de disculpas, le mostré que sólo tenía la llave y algunos billetes en la mano.
-Me tomaría un taxi, pero estoy sin plata encima.