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#desafío30días #día1

Escribir durante treinta días seguidos es un desafío revelador que recomiendo a todxs. Esta vez, implica publicarlo en el blog. 
Con esta nueva meta, en estos días se volvió a abrir la pregunta de siempre: ¿Cómo contar un hecho real y proteger a lxs protagonistas? ¿Se cambian los nombres, se tergiversa y ficcionaliza lo que narramos? ¿Cómo se hace todo esto sin coartar lo que queremos decir?
Me cansé del silencio, me cansé de las preguntas que no podía responder para proteger las mentiras del otro. ¿Y a mí quién me protegía, entonces?

Hoy dejo la pregunta de qué hacer con los nombres y echo todo a fluir. Aviso: si se siente invadidx en su privacidad, ya sabe dónde vivo. Quizá escuche el timbre y lo atienda.


(...)

Cumplí treinta y dos años, ayer. Mi calendario académico decía que a esta edad debería estar recibiéndome de Comunicadora Social. Como siempre desarmo todo, algunos planes se ven tapados por otros más ambiciosos, más apasionados y esto del título no va a ocurrir.

Vinieron a visitarme amigxs que coseché durante este último año, personas que 365 días atrás no existían en mi vida y que estuvieron muy presentes, de un modo u otro, significando, como compañerxs en espacios de trabajo, encuentros amorosos, charlas íntimas, secretas, irrepetibles. Todxs construyendo conmigo nuestra forma de crear la amistad.


Almorcé en la casa de mis viejos.
"¡Hace un año ni te imaginabas que hoy ibas a estar con un sobrino, eh!" exclamó mi vieja mientras tenía a Benjamín en brazos.
"Sí, má. Lu estaba embarazada en mayo del 2017" le contesté mientras apretujaba al bebé.


Desde fines del año pasado varios hechos me llevan a pensar la maternidad, la idea de tener un hijx como una persona que va a estar ahí siempre, demandando todo por varios años. Pienso en la construcción de una familia tradicional y si es posible su deconstrucción sin enloquecer de soledad-maternidad. Pienso si quiero o no tener un niñx. Y ese deseo animal que me pasó las últimas veces con F., de decir por dentro "haceme un pibx" cuando es obvio que no, que no lo quería realmente, cuando es obvio que esa sensación es sólo una manera de manifestar internamente el enamoramiento.

La presencia de mi sobrino,
un atraso de tres meses y test de embarazo,
mis hombres queridos que se vuelven padres,
la discusión social sobre el aborto.
Hijas, hijos, hijxs.
tuyxs,
nunca propixs.

(...)

Si es complicada la gente perversa, aquella que no es consciente de serlo todavía es mucho más. Porque son personas que rompen, dañan, destruyen a lxs otrxs y van por la vida como si fueran todo lo opuesto. Qué tremendo, qué culpa genera haberles dado lugar.
Basta de esto. No me castigo más y digo chau a esos pensamientos porque hoy ya no es ayer. Hoy es un día de lluvia con mucha luz. Tengo todas mis partes reunidas otra vez, vibrando en altura, rodeada de personas que sólo me dan y a las que les doy, alejada al fin de aquello que me quitaba tanto, y yo, como el perversx, sin saberlo.

Es 2 de mayo y llueve hace como una semana. Estoy en casa y me siento en libertad, atravesada un poco por la culpa capitalista de estar escribiendo a las 16hs pero sabiendo que esto es lo que tengo que estar haciendo, lo que quiero seguir construyendo, palabra a palabra, idea a idea, libro a libro. Sin títulos formales universitarios por ahora ni lecturas pseudo-necesarias que respalden nada, formándome en la acción, eligiendo lo que necesito como quien selecciona las mejores naranjas en la verdulería para hacerse un rico y pulposo jugo.

Comentarios

  1. "Pensar la maternidad, la idea de tener un hijx como una persona que va a estar ahí siempre". "Estoy en casa y me siento en libertad, atravesada un poco por la culpa capitalista de estar escribiendo a las 16hs pero sabiendo que esto es lo que tengo que estar haciendo, lo que quiero seguir construyendo, palabra a palabra, idea a idea, libro a libro." Lo mismo atravesando por acá. Hermoso leerte :)

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  2. Sol! Qué bueno sentir la sincronía!

    BESOS.

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