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#desafío30días #día3


Viernes 04 de mayo 2018
17:30hs

¿Hay algo más lindo que la ciudad mojada? -nos preguntábamos mientras caminábamos por Corrientes con lxs integrantxs de Cerveza y Letras.

Hace más de una semana que llueve en Buenos Aires. Es una energía que se aproxima, el horizonte se hace visible, cercano. Y el cielo (a)parece donde mis ojos perciben que están las nubes y no en otro lado. El agua marca ese comienzo. Somos puro cielo cuando llueve y esa misma lluvia está en los cordones de la vereda, fluyendo.
El sábado cuando volvía a casa después de la una y media de la mañana, supe que caminar bajo la lluvia era mejor que no hacerlo. Atravesé el diluvio en toda Avenida Melián, en toda Avenida Forest, que brillaba. Mis anteojos estaban colapsados de gotas y la campera de jean cubriéndome. Subí al 65. Quise bajar en Río de Janeiro y Díaz Vélez. Anduve por Yatay, en ese ritual de apropiación del barrio que inauguré hace dos semanas: todas las calles son mías, me pertenecen y voy a transitar sin miedos, sin que sea un obstáculo cruzarme con algunas personas.
Camino por Yatay y visualizo a mi amigo Elias de malhumor en ese instante mismo porque entra agua a todo el bar cultural donde trabaja. Veo ese trapo y escurridor de piso de goma percudida. Me pregunto por qué nos acostumbramos a pasarla tan mal y no huimos hacia algo mejor. 
¿Por qué me comprometo con la frustración de Elías? 
¿Por qué, a veces, las personas nos sometemos a malos tratos cuando tenemos todas las capacidades para estar en situaciones que nos hacen felices y los hacen crecer? Hay quienes consideran que esa es la manera más realista de transitar la vida. ¡Desde el tedio!
Quizás veo en Elías un encierro del que huyo una y otra vez. Veo en él un hombre que está intentando todo el tiempo recomponerse, con mucha fuerza, con mucha dedicación, que tambalea porque desconoce las acciones que debe realizar para estar enteramente bien.

Me comprometo con su frustración porque me habla de la mía.

Sonrío bajo el diluvio.
Llego a casa empapada, me baño, me acuesto. Escucho más lluvia. Y es hermoso.

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