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#desafío30días #día5

Domingo 06 de mayo

Me miro al espejo. Tengo la piel de la cara muy bien. Pienso en que si hace cuatro año no me hubiese quemado todo el rostro, estaría llena de manchas. La llamarada de fuego que vino del termotanque hacia mí fue un peeling agresivo, pero peeling al fin.

El vitiligo va ganando cada vez más terreno sobre mi cuerpo. Estos últimos seis-ocho meses se desarrolló de manera notable sobre mis piernas y manos. Cada vez que abandono una situación de sufrimiento concientizo cuánto avanzó mi vitíligo. Y entonces me doy cuenta de que estaba realmente mal en ese contexto. Por lo general, relacionado con un hombre. Hay algo que tiene que ver con el contacto.

Miro mis tobillos, parecen estar salpicados de una tonalidad blanca. Parecen tatuajes naturales, pienso. Recorro mis pantorrillas y muslos, descubro incipientes manchas.

Me gustan algunas de mis manchas, otras no. Me gusta que en mi cara sea diferente, que no haya un límite tan marcado entre la presencia y ausencia de pigmentación. Me gusta lo sutil, lo que crece y decrece con suavidad, casi sin notarlo.

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